Ayuntamiento de Anievas

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Cotillo

Ayuntamiento de Anievas en CotilloEs la capital del municipio y está situado exactamente en el centro geográfico de Cantabria, dista 54 km de Santander. Su población consta de 126 habitantes (Nomenclátor 2011) y su altitud es de 268 m. El 5 de agosto se celebra la festividad de Las Nieves.

Su nombre proviene de “coto” (en Cantabria “cueto”): lugar en alto y bien defendido.

El núcleo del pueblo se encuentra en el margen derecho de la carretera, en dirección al Portillón, al igual que el resto de las localidades del valle. Sirviéndose de excepción el Ayuntamiento, el cual se sitúa a la margen izquierda sobre un alto, y justo enfrente al otro lado de la carretera encontramos una amplia plaza, con parque infantil y monumento en honor a los piteros de Anievas.

Aunque en el pueblo aún se pueden observar casas de corte tradicional, lo más destacable, sin duda, es la Iglesia de San Andrés, edificio de gran valor artístico y cultural, declarado monumento histórico artístico en el año 1982. Es un templo románico rural tardío, del S.XII, al que en el S. XIV se agregaron la sacristía con bóveda de crucería y el baptisterio.

Jardín BotánicoTomando una desviación antes de la entrada principal al mismo, y junto a una explotación ganadera, se encuentra el Centro Botánico Adriano García-Lomas, donde además de mobiliario dedicado al descanso de los visitantes, existe un aula interpretativa que muestra la relación entre el hombre y el medio natural.

Como otros pueblos del mismo valle, Cotillo también Boleradispone de una bolera, en este caso impresionante, no solo porque está situada en medio del pueblo y es totalmente rústica, sino por los numerosos castaños centenarios que tiene a su alrededor.

Cuenta la leyenda que corría el año 1111, cuando la reina de Castilla, Doña Urraca, llegó a estos lares con su séquito tras su derrota en la batalla de Viadangos, librada contra su propio marido, Alfonso el Batallador. Quería la reina pasar desapercibida y ordenó que en su bienvenida no repicaran las campanas, como era tradición. Pero al poco de instalarse, comenzó la algarabía en Cotillo y el volteo de campanas, lo que provocó la ira de la reina, que abandonó el pueblo y dirigió sus pasos a Bostronizo. Los vecinos, ofendidos, decidieron elevar la altura del campanario, para que, aún a su pesar, Doña Urraca escuchara las campanas. En castigo, la reina vetó el priorato del Monasterio de San Román de Moroso a los vecinos de Cotillo.

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